Situación 1: Una persona entra al médico y le dice "Doctor no me encuentro bien". El médico sin decir palabra baja la cabeza, abre el recetario y comienza a prescribir medicamentos.
¿Cuál sería la reacción de ese paciente?
Muy probablemente indignarse ya que el doctor simplemente le está prescribiendo una supuesta solución que, no sólo no se sabe si cura lo que tiene, sino lo que es más importante, que probablemente pueda causar efectos secundarios importantes o alguna interacción peligrosa.
Es lógico y normal que esa persona se indigne.
Situación 2: Un emprendedor acude a otro y le dice simplemente: "Mi empresa no se encuentra bien" y ese otro responde: "bueno te puedo decir qué he visto yo que funciona, pero habrás de preguntarte cómo puedes aplicarlo a tu situación y, por supuesto, habrás de trabajar en analizar y ponerlo en marcha en tu empresa".
La primera persona se queda sorprendida y dice: "¿Cómo? Eso ya lo sé, yo quiero que me des algo para que mi empresa mejore ya, sin tener que aprenderlo ni trabajarlo, recétame una pastilla ya y quiero que funcione ".
¿La segunda situación parece irracional? No tanto porque a veces se produce. Afortunadamente los casos son muy extraños, pero alguno he visto. ¿Por qué se producen? Porque tenemos dentro una de las creencias más dañinas que podamos albergar como emprendedores.
Read more →