En Recursos para Pymes siempre hemos creído en emprender. Pero eso no significa que debamos hacerlo de cualquier manera.

Hay que pensar bien cómo lo vamos a hacer.

Eso no implica necesariamente que haya que redactar un plan de negocio de 50 páginas antes de hacer nada, sino tener muy claras las 3 cosas principales que, como mínimo, es necesario considerar muy seriamente antes de dar el primer paso.

Y son estas:

1) Ten muy claro el tema del dinero y la financiación

Muchos empiezan hablando de visión, pasión e ideas. Pero la realidad es que el dinero manda y que, sin él, no van a importar la pasión ni las ideas.

Así que lo primero que tenemos que hacer es asegurar que tenemos dinero suficiente para empezar y pasar los primeros meses.

Cuántos meses son esos «primeros meses» depende mucho de cada iniciativa. La cuestión es que, como se suele decir: «Cash is king», el dinero es el rey.

Esto es igual de cierto cuando una empresa ya lleva años en marcha que cuando empieza, porque en el momento en que comienza a faltar tesorería, todo descarrila.

Lo he dicho a miles de clientes estos años:

Si uno tiene problemas para pagar las nóminas o cualquier otra cosa durante un mes, ya no va a pensar en otra cosa.

Sobre todo, no va a poder concentrarse en conseguir clientes y ventas, que es lo más importante.

Una empresa que empieza, y por tanto aún no tiene clientes, obtiene ese dinero de varias maneras. Las más comunes son:

1) Dinero propio del emprendedor. Es decir, capital que pone de su bolsillo, ahorros que invertirá él mismo.
2) Dinero aportado por socios. Es decir, hay gente que aporta económicamente a cambio de recibir luego parte de los beneficios futuros.
3) Dinero conseguido con préstamos. Es decir, financiación ajena que proporcionan los bancos, otras instituciones o incluso dinero que te deja un amigo y que tendrás que devolver con más o menos intereses.

Debe tener una manera de conseguir dinero inicial y contar con suficiente colchón para funcionar hasta que aparezcan los primeros clientes.

De hecho, a veces celebras que has conseguido por fin ese gran cliente y un gran proyecto, pero cuando firmas, te das cuenta de que pagan a 60 días de plazo.

Y hasta que llegue ese pago, precisarás fondos.

Debemos también planificar esas situaciones puntuales, viendo las opciones que tenemos, que pueden pasar por préstamos, líneas de crédito o incluso poder conseguir créditos con asnef.

Soy un gran proponente de analizar todas las posibles situaciones monetarias, porque si no las anticipamos, pueden afectar de manera importante a la marcha de la empresa.

Por desgracia, el mundo de los negocios no funciona solo con pasión, ideas y buenos deseos, funciona con dinero.

Si queremos que nuestra empresa siga abierta, nos va a hacer falta y vamos a tener que atar muy bien este tema.

2) Tener muy clara la manera de conseguir clientes y empezar enseguida

Lo más importante en cualquier empresa es llegar hasta los clientes y cerrar ventas cuanto antes.

He visto emprendedores preocupados por el portátil que querrían comprarse o la oficina en la que instalarse, como si fueran Apple o Microsoft.

Apple empezó en un garaje y Bill Gates dormía en el suelo de la oficina. Esas grandes empresas no empezaron eligiendo la pintura de la pared, ni gastando dinero en imagen y decoración.

Comenzaron con lo que tenían y emplearon mucho esfuerzo en buscar a alguien que les comprara lo que hacían, mucho antes de pensar en esos otros asuntos.

A un emprendedor que empieza debe preocuparle cómo va a encontrar clientes y qué métodos usará para ello. Cerrar la primera venta es lo más importante, tener el mejor diseño web posible, no.

Antes de pensar en la oficina, el ordenador nuevo, un plan de negocio lleno de gráficos o la decoración de la sala de reuniones, un buen emprendedor ya debería estar moviéndose para encontrar clientes y cerrar alguna venta.

¿Cómo va a llevar su producto hasta ellos? ¿Cómo los va a convencer? ¿Qué hará si lo anterior falla?

Esas son las preguntas clave y, de hecho, hoy día recomiendo encontrar posibles clientes antes incluso de formalizar la empresa.

3) Saber que, seguramente, todo va a costar más de lo previsto, pero merecerá la pena

Las personas solemos tener una tendencia a subestimar lo que cuestan las cosas.

El proyecto que creíamos que acabaría en una semana lo hace en doce días. Lo que nos iba a costar 400 euros acaba costando 500, cuando pensábamos que 50 llamadas traerían un cliente, resulta que son 100.

Para un emprendedor que empieza, las cosas cuestan más de lo que parece y, por el camino, vamos a recibir bastantes negativas. Tantas, que nos hará plantearnos si merece la pena.

Lo merecerá, pero nada importante suele venir sin esfuerzo.

Quien emprende una iniciativa de negocio debe ser un optimista realista. Debe saber que puede conseguirlo, pero que no va a venir sin sudor.

Tener eso en cuenta de antemano ayuda a prepararse mentalmente. Somos humanos, la mentalidad, la motivación y otros aspectos personales juegan un papel tan importante como el dinero y los clientes.

En definitiva, dinero, clientes, esfuerzo necesario. 3 cosas fundamentales a tener muy en cuenta antes de emprender, si es que queremos tener posibilidades de que nuestra iniciativa sea un éxito.