Me gustaría compartir este artículo enviado a finales de 2009 a los miembros del boletín. Contiene 3 poderosas lecciones sencillas y poderosas en mi humilde opinión.

Como emprendedores esta es la época de hacer balance y tras el balance buenos propósitos.

Personalmente lo que mejor me ha funcionado en ese tema son varias cosas.

Lo primero es que, como en cualquier año y cualquier empresa, habrá habido de todo. Personalmente este año ha sido bastante bueno, me considero muy afortunado por ello, aunque como le habrá pasado también a usted pues habran quedado algunos proyectos sin salir de la fase de idea y otros no habrán salido como esperaban.

Es normal y la verdad es que no merece la pena lamentarse por ello ya que no vamos a solventar nada con eso.

Lo que suelo hace en estos momentos de echar la vista atrás es recopilar al menos tres cosas por las que tengo que estar agradecido este año con mi empresa (y por malo que haya sido estoy seguro de que usted también puede encontrar esas tres razones) y una vez hecho eso lo mejor que me enseñó uno de mis mentores es:

Borrar todo.

No importa lo que haya ocurrido este año, lo mejor es poner un lienzo en blanco y proponerse que 2010 sea el mejor posible. Aunque no haya resultado especialmente bueno tracemos una línea en la arena y es el momento de un nuevo comienzo.

Muchas veces lo que nos ha ocurrido es como un saco de piedras que acabamos llevando a todas partes y además de pesar nos enlentece, así que lo mejor es que, haya sido como haya sido el año, ya no importa, lo hicimos lo mejor que pudimos y es hora de que ese año se borre y comencemos con algo nuevo, sin remordimientos ni pesos innecesarios.

Y luego toca hacerse buenos propósitos.

Lo malo es que esos propósitos de principio de año se suelen quedar en eso, propósitos, pero que luego no se hacen realidad en muchas ocasiones.

Mi mejor receta para eso es sencilla:

Proponerse una sola cosa.

O lo que es lo mismo, hacerse la siguiente pregunta:

Si en mi empresa pudiera cumplir una sola cosa en 2010 ¿cuál sería?

Sólo una, eso nos obliga a ver cuál es de verdad el proyecto importante que queremos ver cumplido sin excusas.

Tras eso nos ponemos a ello ya. No el 1 de enero, no dentro de unos días, sino ya, hacer aunque sea un poquito, dar un paso por diminuto que sea pero quedarnos, hoy, un poquito más cerca de eso que queremos ver cumplido sin excusas.

Agradecer tres cosas, olvidar lo que haya ocurrido (especialmente lo malo) trazando una “línea en la arena”, pensar bien cuál es el proyecto que de verdad queremos ver cumplido en 2010 y hacer hoy un poquito de ello, aunque sea mínimo.

Cosas sencillas, pero que por experiencia resultan poderosas.

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