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Mirando las estadísticas de Recursos para Pymes, la productividad personal ha sido siempre uno de los temas que más interés despierta.

De hecho, hace tiempo reuní todo lo que había aprendido sobre productividad personal y, sobre todo, lo que mejor me había funcionado.

Aquel libro fue muy bien recibido, según los comentarios y correos, por lo práctico que resultaba y porque allí se comentaban cosas que no eran las mismas de siempre, dichas de la misma manera de siempre.

Hace ya tiempo de aquello. En el libro, proponía estrategias sencillas porque, cuando se trata de productividad personal, lo complicado nunca funciona.

Cuantas más piezas tiene algo, más probabilidades de que se rompa por algún sitio. Eso es doblemente cierto cuando se trata de productividad personal.

De hecho, si está leyendo esto, está interesado en productividad personal. Ha probado sistemas y herramientas y, aún así, sigue buscando la fórmula adecuada.

En ese caso, que también he de reconocer que es el mío, la mejor forma de aumentar esa productividad personal es dejando de hacer 2 cosas.

Lo que tenemos que dejar de hacer para aumentar nuestra productividad personal

Antes de empezar un camino, lo mejor es dejar caer el peso inútil. Y eso se traduce en estas dos cosas.

1. Hay que dejar de buscar la herramienta perfecta

Porque no creo que nadie la construya. Desde el inútil y bonito Bullet Journal hasta las más complicadas aplicaciones, siempre andamos detrás de la nueva herramienta que promete, esta vez sí, que aumentará nuestra productividad.

Francamente, he sido culpable todos estos años de probar casi cada herramienta de productividad bajo el sol.

Si salía una nueva, ahí estaba yo descargando la versión beta, probando, perdiendo la mañana en trasladar todas las tareas y proyectos desde la antigua. Por supuesto, abandonaba a los dos días, una vez desvanecida la novedad, y vuelta a empezar.

Si se ve identificado con esto, lo cierto es que es más común de lo que parece.

En ese caso, la solución es dejar de buscar.

En serio, aparte de que estamos en 2018 y nadie ha hecho todavía una aplicación de tareas que no haga aguas por uno o varios sitios, esa búsqueda solo profundiza en un error común de la productividad:

Pasarte más tiempo organizando tareas que haciendo esas tareas.

¿La solución?

Usar una aplicación de calendario.

Es el formato que mejor funciona, el más conductivo a lo que tiene que hacer, recordar a tiempo qué tenemos que hacer, cuándo e incluso cómo.

Google Calendar es mi opción escogida, pero si le preocupa la privacidad y demás, puede explorar otras.

¿Es perfecto?

Nada lo es ni lo será, así que mejor dejar de perder el tiempo buscando eso, porque hay mucho que hacer.

2. Dejar de buscar el sistema de productividad perfecto

Lo mismo que he comentado para las aplicaciones vale para los sistemas.

Todo el mundo, de un tiempo a esta parte, parece haber descubierto el sistema perfecto de organización.

No es así, y sí, también los he probado (casi) todos.

Desde el GTD allá en los tiempos en los que empezaba, hasta cualquier variación que lo simplificara (aquí mismo se tradujo el Zen To Done de Leo Babauta que se puede descargar gratis) hasta cualquier otro sistema de toda clase.

Y al final, ninguno, como en el caso de las apps, acababa de funcionar a la perfección.

¿Por qué ocurre esto?

La realidad es que la productividad personal tiene que ver más con factores psicológicos y emocionales que con un modo supuestamente correcto de hacer las cosas.

¿Cuál es la solución?

Si, por lo que sea, el sistema que sigue es genial para usted, seguirlo.

Pero si está leyendo esto y asintiendo sin querer, abandone, como en el punto anterior.

Igual que no hay una app que sea la respuesta a nuestras oraciones, tampoco hay un sistema.

¿Y qué hacemos?

Dejar de complicarlo. Porque después de casi veinte años, francamente, todo se resume en saber hacer dos cosas:

  1. Priorizar. La más importante.
  2. Delegar. O si no tenemos en quien delegar, aprender a dejar de intentar hacerlo todo.

Porque muchas veces no es hacer más, sino hacer menos es la solución que estamos buscando.

Por contrantuitivo que parezca, le aseguro que es así.

Y a tenor de que ese contenido es uno de los históricamente más visitados y compartidos en Recursos para Pymes, me consta que conecta con lo que muchos sienten acerca de la productividad.

Si entendemos qué es lo prioritario, solo tenemos que ponerlo cada vez más temprano en el calendario, dentro del día que toca hacerlo.

El problema de creer en balas de plata

Solemos tener la inclinación a pensar que hay un sistema secreto para todo, una bala de plata, que si no lo conseguimos y otros sí, es porque ellos saben algo que nosotros no.

Pues no.

Nadie posee secretos ni sistemas perfectos, es hora de abandonar esa noción ingenua.

No negaré que a mí me ha costado, que me cuesta a veces.

Aún siento el canto de sirena cada vez que alguien dice que ha creado la app definitiva, que esta sí, va a dar el fruto que siempre he estado esperando. Mis tareas se cumplirán, mis proyectos terminarán antes de tiempo, discurriendo sin problemas como un arroyo suave y cuesta abajo.

No es así.

La solución para aumentar la productividad personal no está en la herramienta ni existe un sistema perfecto que valga para todos.

De hecho, está, probablemente, en solventar esa vertiente psicológica y en utilizar la arquitectura de la decisión a nuestro favor, algo que veremos más adelante.