Hoy vamos a hablar de productividad y de la táctica más importante para tener un día de trabajo aprovechado, en el que nos iremos a casa con la «satisfacción del deber cumplido».

La técnica para sacar el máximo rendimiento a nuestro día de trabajo es que la primera cosa que hacemos en la mañana sea la tarea más importante de toda nuestra lista.

Si miramos dicha lista y nos hacemos la pregunta:

«¿Cuál de todas estas cosas es la más beneficiosa para los resultados de nuestra empresa?»

La respuesta a eso es lo que debemos hacer nada más ponernos a trabajar en el minuto 1 del día, que es el más importante.

Y le aseguro que la tarea más importante tiene la manía de no ser necesariamente la más fácil, divertida o agradable.

Por eso esta estrategia es lo contrario de lo que solemos hacer, pero le pido encarecidamente que la pruebe.

Es más, si lo primero que hacemos en el día es lo más importante para nuestra empresa, le garantizo que va a tener la jornada de trabajo más productiva y satisfactoria que haya disfrutado en mucho tiempo.

Porque cuando la acabe sentirá esa sensación agradable de logro y tiempo aprovechado, una sensación que, le aseguro, le va a dar energía suficiente para el resto del día.

Si no lo hacemos estaremos una vez más con nuestra cabeza dando vueltas a ese sentimiento fastidioso de cosas a medio hacer, de seguir atrapados en el barro.

En productividad personal, no hay que confundir trabajar con estar ocupado

Hay una diferencia abismal entre un día de trabajo y un día «ocupado», estar empantanado con cien tareas de escaso valor, por muchas que sean, no es trabajar.

Es perder lo más valioso que tenemos, nuestro tiempo.

He aquí el truco que nuestro cerebro va a utilizar para evitar aplicar la técnica que estamos viendo hoy.

Cuando nos figuremos esa tarea importante en nuestra cabeza va a aparecernos poco menos que la imagen de una montaña enorme, con la cumbre perdida entre las nubes, llena de rocas puntiagudas y plantas llenas de espinas.

Es fácil que eso nos desincentive, pero el 90% de las veces se trata de un engaño mental.

Las cosas aparecen en nuestra cabeza mucho peor de lo que luego son en realidad. ¿No le ha ocurrido que luego cuando se ha puesto con algo no ha sido para tanto o ha tardado más en darle vueltas y ponerse que en realizar el trabajo concreto?

«Simplemente, hagámoslo»

Nuestra mente va a usar el truco de pintarnos la tarea más importante del día como un monstruo. No caigamos en ella, no le hagamos caso y simplemente pongámonos a ello, sin pensar.

Activemos el interruptor de «Simplemente hagámoslo», como diría el eslogan de Nike.

No le demos vueltas antes de ponernos, pensar sobre lo que tenemos que hacer es el enemigo. No le concedamos tiempo a nuestra cabeza a decir nada ni a fabricar pensamientos que nos desmotiven. Que sea como un reflejo automático.

Después de cinco minutos trabajando en ello, la pataleta de nuestro cerebro se habrá callado y se habrá centrado en ayudarnos a sacar adelante el trabajo, se lo garantizo.

Con el tiempo, hacer primero la tarea más importante se convertirá en un hábito, lo más importante en productividad personal, a partir de ahí ya iremos con el piloto automático navegando por días productivos.