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Tras más de quince años como emprendedor, y miles de clientes a los que he asesorado sobre cómo empezar un negocio, me preguntan a menudo por lo más importante que hay que tener en cuenta a la hora de establecernos por nuestra cuenta.

Normalmente me planteo esa respuesta pensando en qué le diría a mi mejor amigo si me preguntara, porque es lo que me hubiera gustado saber a mí cuando empecé hace ya tanto.

Y son estas cinco cosas.

1. No pierdas tiempo con papeleos

Emprender en España no es fácil.

La administración te exige papeleos, impuestos y requisitos por doquier. Desde licencias de apertura hasta trámites en Hacienda, Seguridad Social, Ayuntamiento… Y eso sin contar con las obligaciones de libros registro, contabilidad o impuestos periódicos.

Por eso, en mi opinión, lo primero que debemos hacer es contratar los servicios de una asesoría, poner todos esos trámites y obligaciones en manos expertas y olvidarnos.

Porque como emprendedores, ese no es nuestro trabajo y tenemos que conseguir la paz mental de:

Estar al corriente con los trámites administrativos.

Liberar el enorme tiempo y esfuerzo que supone lidiar con eso si no somos expertos.

Emplear lo anterior en nuestro trabajo principal.

¿Y qué trabajo es ese?

2. Centrarse en encontrar clientes y ventas

Ese es nuestro verdadero trabajo como emprendedores.

Una vez tenemos un producto o servicio destacable y superior (si no lo tenemos, mejor no molestarnos en ser emprendedores) nuestro trabajo es encontrar como sea clientes y ventas.

Es más, a mi mejor amigo le recomendaría que encontrara primero esos clientes y ventas antes incluso de constituir la empresa o ponerse por su cuenta. Una vez tengas un acuerdo o vayas a empezar a trabajar, ya puedes ir a esa asesoría, decir que adelante, volver a tu puesto para satisfacer a ese cliente y buscar más.

La mayoría de emprendedores no calibra bien:

  • La dificultad de conseguir un cliente.
  • La acción masiva que es necesaria para encontrarlo en primer lugar.

Los tiempos en los que uno abría las puertas de su negocio y esperaba a que llegaran los clientes hace mucho que no existen. Somos nosotros los que hemos de ir hasta ellos, y no es fácil con toda la competencia que hay.

Por eso, el 80% del tiempo de un emprendedor debe estar dedicado a dos cosas:

  • Producto.
  • Marketing.

Si tenemos el producto ya refinado, entonces centrarnos en el marketing sobre todo. Y olvidarnos, no solo de papeleos con Hacienda, sino también…

3. Dejar los detalles para el final

Si hay un error que se repite en muchos nuevos emprendedores, aparte del de no delegar en expertos, es el de «empezar por el final» centrándonos en los detalles en lugar de lo principal.

Qué ordenador me voy a comprar, qué oficina voy a alquilar, qué «logo» voy a tener y qué material de papelería voy a encargar con ese logo propuesto por el diseñador… Todo eso son detalles sin importante.

Los verdaderos emprendedores no empiezan mirando diferentes diseños webs, empiezan firmando contratos y asegurando ventas, que es lo importante, y luego, una vez asegurado lo fundamental, ya ven esos detalles.

Yo empecé sin oficina y, si necesitaba una, alquilaba ese mismo día un despacho en un centro de negocios y quedaba allí con el posible cliente.

Empezar por los detalles en vez de por las ventas va a hacer que la empresa cierre, y que te quedes con un montón de papelería inservible con el logo estampado por todas partes.

El 85% de empresas que comienza cierra. El 90% de esas empresas tiene que cerrar por falta de ventas. Ninguna cierra por culpa del logo o la decoración de la oficina.

4. Vigila bien el dinero

Porque los costes tienen la tendencia de dispararse en lo que menos esperas, cuando menos lo esperas.

Por otra parte, he visto una enorme cantidad de emprendedores que no sabe, exactamente, cuánto ingresa al mes, ni los indicadores numéricos más básicos de su actividad. Increíble, pero cierto.

Mientras tengamos una empresa, y no un hobby, el dinero es lo más importante, porque en cuanto empiece a faltar ese dinero, todo lo demás empezará a tambalearse.

Un presupuesto de ingresos y gastos, y sobre todo uno de tesorería, donde tengamos bien claro todo lo que entra y sale cada mes, son fundamentales para la supervivencia de la empresa.

5. Adquirir una mentalidad de inversión

Recomendar lo anterior no significa no gastar nada o volvernos tacaños. Significa tener muy en cuenta en qué empleas el dinero y, sobre todo, adquirir una mentalidad de inversor.

Por ejemplo, abaratar no es ahorrar.

Abaratar en temas importantes como la asesoría puede llevarnos a desastrosas consecuencias más adelante. Intentar hacerlo por nuestra cuenta por ahorrar unos euros nos lleva a perder mucho más dinero a largo plazo.

Si nos pasamos horas intentando aprender leyes y comprendiendo todos los trámites, por no gastar unos pocos euros, no estamos teniendo mentalidad de emprendedor.

Un emprendedor comprende que su activo más valioso y escaso es su tiempo.

Si todo ese tiempo dedicado a labores que no son marketing y producto lo dedicáramos a vender y firmar clientes, ¿cuánto estaríamos ganando? Porque por «ahorrar» estamos dejando de ingresar este dinero, y eso es perder.

Si todo ese tiempo dedicado a labores que es mejor delegar en expertos lo estuviéramos cobrando al precio por hora que deseamos: ¿Cuánto ganaríamos? ¿Compensa el supuesto ahorro?

Un emprendedor es un inversor. Un inversor mira las cosas en términos de costes y beneficios, pero entiende muy bien la parte de beneficios, incluyendo los que deja de ganar.

Es fundamental que, como emprendedores, protejamos nuestro tiempo. Es lo único que tenemos en realidad.

Si lo perdemos cada día en trámites administrativos, apaños informáticos y demás, acabaremos agotados, ocupados y sin fuerzas para lo importante: marketing y producto.

Queremos ser como Bill Gates o Steve Jobs, lo que es genial, por eso cabe empezar a preguntarse qué harían ellos.

¿De verdad Gates o Jobs se estarían dedicando a tareas que no corresponden a mejorar su producto y llevar el nombre de su empresa a ser más conocido?

Porque no es así como construyeron su legado, porque no es así como piensa un verdadero emprendedor.

Al final, lo que le diría a mi mejor amigo si decidiera empezar con una empresa nueva se resumiría en estos 5 puntos. En mi experiencia son fundamentales y, en ocasiones, requieren un cambio de mentalidad importante, pero necesario.

Porque nadie nos enseña nunca a ser emprendedores, pero es importante que lo aprendamos si queremos tener posibilidades de que nuestro negocio prospere.