asesoría legal
asesoría legal

Hace poco hablaba de la necesidad de asesoría legal para nuestra actividad emprendedora.

Es una de las cosas más subestimadas por parte de la mayoría de empresas y algo de lo que nos acordamos solo cuando el daño ya está hecho. El problema es que, muchas veces, cuando el daño ya está hecho, también es ya demasiado tarde.

La primera regla para afrontar toda crisis es evitarla.

Soy un gran fan, ya lo he dicho más de una vez en Recursos para Pymes, del concepto de antifragilidad acuñado por Nassim Taleb. Una de las maneras principales en las que podemos hacer a nuestra empresa antifrágil es, precisamente, teniendo una buena asesoría legal, que nos prevenga y «vacune¢ contra imprevistos y situaciones de riesgo.

La segunda razón por la que la asesoría legal es necesaria es que, aunque, en algunas actividades este riesgo no sea demasiado probable, no importa, porque en caso de suceder, aunque solo sea una vez, puede causar fácilmente un daño irreversible.

Impagos que descarrilan la tesorería y detienen la empresa, demandas que paralizan la actividad porque no hicimos una previsión ni consultamos con expertos en asesoría legal…

Todo emprendedor debe, antes de nada, cubrir cualquier clase de riesgo con la suficiente magnitud como para poner en peligro la empresa, y lo cierto es que los problemas legales pueden hacerlo.

Qué servicios requiere una empresa de una asesoría legal

En realidad, la mayoría de las veces, la verdadera utilidad de una asesoría legal no está en la intervención durante grandes juicios ni demandas, sino en actividades del día a día que a veces damos por supuestas y son mucho más importantes de lo que parece.

Algunas de esas actividades son:

  • Redacción de contratos con clientes y proveedores.
  • Revisión de esos mismos contratos cuando nos los proponen a nosotros, a fin de que todo esté bien atado y conforme a lo que pactamos.
  • Consultas legales antes de movimientos importantes y que pueden ser de cualquier tipo, desde fiscal hasta laboral, pasando por otras áreas en las que seguramente navegaremos más a ciegas como patentes, licencias, exportación, seguros…
  • Elaboración de escritos, alegaciones en procesos fiscales y otros documentos en los que sea necesario argumentar nuestra posición ante la administración pública u otras entidades, desde el punto de vista legal.
  • Representación en dichos procesos.

Hemos de tener en cuenta que una buena asesoría legal no solo debe ser reactiva respondiendo dudas, sino que debería realizar una labor proactiva de aconsejarnos los mejores cursos de acción, desde el punto de vista legal, aportando valor.

A la hora de valorar esa asesoría legal pues, es importante tener muy en cuenta esto último.

La importancia de delegar

Una vez más, la clave básica es la siguiente, si no tenemos experiencia dilatada en algo importante, y el aspecto legal de nuestra actividad lo es, debemos delegar en expertos que tengan toda nuestra confianza, de manera que nos ocupemos de lo principal en nuestra actividad:

  • Mejorar nuestro producto.
  • Encontrar más clientes.

Y hacerlo con la tranquilidad de mente que proporciona el hecho de tener una red de seguridad en los aspectos legales.

Aunque muchos emprendedores no sean conscientes, esos aspectos legales condicionan, y mucho, dicha actividad.

La complejidad de las reglas de juego es cada vez mayor, algo que se multiplica si nuestra empresa se internacionaliza o por el mero paso del tiempo, que produce cambios constantes en esas leyes y reglas de juego.

Ser emprendedor es caminar en la cuerda floja, es el modo de vida que hemos elegido y no queremos otro, pero caminar en la cuerda floja sin red ni es recomendable ni es profesional.

Porque basta un pequeño resbalón y todas las ilusiones y el trabajo pueden terminar bruscamente.