El marketing de contenidos está sonando cada vez más por todas partes por una sencilla razón: funciona.

Dar valor al usuario mediante la creación de contenidos contenidos consigue:

  • Crear una audiencia y una relación.

  • Fidelizar a esa audiencia, para que vuelva y escuche nuestros mensajes (y ofertas, claro).

  • Persuadir de que somos expertos en los que hacemos, dándonos autoridad.

  • Persuadir para que nos compren, no sólo por esa autoridad que demostramos con el contenido, sino por la relación y fidelización que se crea y que hace que confíen en nosotros.

  • Conseguir mayor visibilidad en los buscadores, que premian el contenido de calidad y nos permite que lleguen posibles clientes, por iniciativa propia, hasta nosotros.

De hecho, el último punto es fundamental y un motivo muy importante por el cual tenemos que tener un contenido que efectivamente posea esa calidad.

Hoy día buscar en Internet se ha convertido en el primer acto reflejo de nuestros clientes. Si no estamos ahí, prácticamente no existimos o, lo que es peor, si estamos, pero no reciben valor, porque el contenido es mediocre o desactualizado, transmitimos todo lo contrario de lo que pretende el marketing de contenidos y hemos perdido la venta antes de empezar.

Porque he ahí la otra clave, el marketing de contenidos sólo funciona y consigue todo eso si es excelente y lo actualizamos a menudo.

El problema del marketing de contenidos

El marketing de contenidos puede ser muy poderoso, pero como todas las estrategias poderosas, no es jauja. Requiere tiempo, esfuerzo y un conocimiento de:

  • Impecable redacción (o transmitiremos una imagen poco profesional que se trasladará a todo lo que hacemos, incluyendo nuestro producto).

  • Capacidad de comunicación. Porque no importa que yo sea el mayor experto en mi campo, si no comunico bien con mi contenido y aburro a mis visitantes, se irán con otro enseguida. Además de que, de nuevo, estoy transmitiendo una imagen negativa que se puede extender a todo lo que hago («Si no he entendido nada de lo que he leído, no estoy seguro de que vaya a entender bien por qué voy a pagar a esta persona»).

  • Conocimientos SEO, es decir, de optimización del contenido para buscadores y que posicionen mejor en ellos. Aunque el usuario, y darle valor, es lo primero, no podemos ignorar que si no tenemos en cuenta lo que los buscadores valoran, nuestro marketing de contenidos no va a tener gran parte del efecto que deseamos.

¿En qué se traduce eso si no somos expertos en esas tres cosas?

En una enorme dedicación de tiempo y esfuerzo en el marketing de contenidos, además de todas las otras cosas que tenemos que hacer como emprendedores: desde reunirnos con ese cliente para cerrar una venta, hasta hacer el trabajo diario por el que nos pagan dichos clientes.

Crear contenido de calidad no es cualquier cosa, requiere tiempo y experiencia.

Muchas veces, los emprendedores somos como esos malabaristas que mantienen platos sobre palillos girando en el aire, tenemos que ir de uno cosa a otra para dar impulso a esos platillos y que no se caigan.

El problema si se quiere hacer un marketing de contenidos que funcione y, sobre todo, que no tenga efectos negativos, es que es una actividad que requiere tiempo y no es automatizable ni escalable.

Como solventar ese problema

Igual que se solventan todas las actividades que en nuestra empresa no sean el núcleo de nuestro negocio, y que, por su naturaleza, tampoco sean escalables ni automatizables.

Se delega en expertos en marketing de contenidos.

Con eso, no tenemos más que preocuparnos de decir qué queremos y cuándo lo queremos, para recibirlo entonces optimizado y redactado según nuestras necesidades.

No nos engañemos, lo que es efectivo en marketing pocas veces es simple o fácil, si le intentan vender eso, le están engañando.

El marketing de contenidos puede ser muy efectivo, pero es importante que, si nosotros no lo somos, deleguemos en expertos externos, como www.wearecontent.com.