Después del extenso material del día anterior, vamos hoy con un caso muy sencillo que produjo excelentes resultados. Y es sencillo porque, en realidad no cuesta nada y ganas mucho, como veremos.

Siempre digo que cualquier emprendedor o pequeña empresa tiene una ventaja competitiva enorme frente a las grandes, y no es una de esas cosas que se dicen como consuelo porque, obviamente, el mismo presupuesto y los mismo medios no vamos a tener.

Se trata de la cercanía al cliente y, por tanto, la oportunidad de ofrecerle un servicio y un trato que no sean el de siempre, sino que supongan un deleite.

Recientemente colaboro con diversas iniciativas nuevas que se están creando, aparte de los muchos otros proyectos en los que estoy metido. Y a esos que empiezan siempre les recomiendo lo mismo:

Ofrece la experiencia más cercana y personalizada que puedas, hasta que ya no puedas ofrecerla más, porque has crecido y se ha hecho imposible.

Entonces ya vendrán otros retos y desafíos, pero de momento, podemos ofrecer un trato personal tan diferente, que deleitemos. Porque, ¿cuándo fue la última vez que su compañía telefónica le deleitó, por ejemplo? Eso es, nunca en realidad.

Y lo cierto es que no hacen falta grandes aspavientos ni gestos para conseguirlo, de hecho, son los pequeños detalles los que importan y los que dan más resultado como vamos a ver.

Ahora que están tan de moda los Navy SEALS, y algunos de sus métodos de organización y liderazgo están saltando del ámbito militar al empresarial con enorme éxito, me gustaría comentar uno que suele pasar muy desapercibido, pero es tremendamente importante. De hecho, es uno de los más importantes que consideran ellos, y sin embargo se suele perder en ese traslado de ámbito que se está produciendo, en favor de otras cosas que suenan mucho más rimbombantes.

Ese aspecto es la atención al detalle.

La atención al detalle es algo que se valora más que incluso la fuerza física o la resistencia, porque cuando uno llega a la élite y desempeña en esos entornos, las diferencias las marcan décimas y milímetros. Fíjese en las Olimpiadas, las victorias y derrotas se miden en eso, en las pequeñas diferencias y la atención al detalle.

Por eso vamos muy brevemente con un caso de estudio de la empresa Slack, famosa por haberse hecho con el ámbito de la comunicación entre equipos de empresas y negocios a la hora de coordinarse. Prácticamente son el estándar a día de hoy.

Como Andrew Wilkinson explicaba en su excelente artículo La salsa secreta de Slack de 2.800 millones, todo el crecimiento y la tracción de Slack parece haber sido meticulosamente diseñado desde los cimientos. Cada interacción, cada píxel o palabra, parece haber sido rematada por un artesano, optimizada para el propósito para el que fue creada.

Esa atención al detalle es lo que nos puede diferenciar desde la perspectiva del cliente y he aquí uno de esos geniales detalles que tiene Slack y que marcan la diferencia entre un buen trato y una experiencia deliciosa.

Veámoslo bien y aplíquemoslo nosotros mismos.

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