Lea esto, probablemente le abrirá los ojos a algo muy importante que no conocía. Este material forma parte del futuro libro sobre mi experiencia como emprendedor sin pelos en la lengua…

Gran parte de mi carrera profesional la he pasado como consultor y asesor y no, yo tampoco tuve nunca muy claro en qué se diferencian esos dos conceptos. El consultor no quiere tener ninguna responsabilidad real y suele cobrar más, supongo. Aparte de eso, de veras que no sé.

Pero la cuestión era la siguiente: muchas veces tenía la sensación, en reuniones con consejos de administración o cuando estaba de barro hasta las rodillas en proyectos que duraban un año o más, de que no tenía ni idea de qué estaba haciendo.

No importaban los años de carrera, de formación o experiencia. Tenía la impresión de que, un día, en una de esas reuniones, no sólo no iba a salir bien como era habitual, sino que por fin iban a darse cuenta de que no valía para lo que estaba haciendo. Que iba a venir una de esas raras personas que a veces te encuentras en las empresas y son verdaderas máquinas en lo suyo, y me iba a desenmascarar. O mis propios jefes lo harían cuando les presentara el trabajo y me preguntaran que qué demonios era esa basura que tenían delante.

A veces me veía desbordado y sin saber qué hacer, sintiendo que, de veras, no tenía mucha idea de lo que llevaba entre manos. A veces lo sigo pensando y es una sensación que aflora según situaciones. Peor aún, sé que no voy a poder quitármela del todo.

Pero me hecho mayor, supongo, así que antes me aterraba, pero ahora me acostumbro, en alguna ocasión intento abrazarla y a veces llevarla como una bandera.

Porque un día descubrí que no estoy solo y que esa sensación hasta tiene un nombre, el que da título a esto: El síndrome del impostor.

Cómo el síndrome del impostor es habitual y se da en quien menos piensas

Resulta que este síndrome es algo habitual y, de hecho, a principios de los años 80 se analizó la prevalencia de este fenómeno y se descubrió algo francamente curioso:

Se suele dar más entre los que están más preparados.

Hasta un 70% de licenciados de prestigiosas escuelas de negocios lo presentaban cuando se les preguntaba por formación y trabajo y, objetivamente, pocos había mejor preparados que ellos para lo que estaban haciendo. Igualmente, se ha estudiado que prevalece más entre aquellos que han llegado más alto y más lejos en sus carreras. Así que supongo que, en vez de un signo negativo, es todo lo contrario, uno positivo.

¿Y por qué se produce o cómo podemos eliminarlo?

Por qué se da el síndrome del impostor

No está muy claro, pero en mi opinión, creo que, al menos en parte, todo viene de las etapas naturales del aprendizaje.

Cuando uno empieza por fin a saber de verdad acerca de lo que está haciendo (sea el campo de trabajo que sea) sólo entonces empieza a reconocer también algo inquietante: toda la inmensidad que le queda todavía por aprender en dicho campo y, también, el hecho de que siempre habrá alguien en algún lado que será mejor que él.

Uno empieza a mirar todo lo que sabe sobre las cosas (que ya es mucho si se ha esforzado por formarse y trabajar en un campo concreto) y la conclusión es que casi siempre le queda una inmensidad por recorrer.

En el aprendizaje hay varias etapas.

La primera es la de la ignorancia inconsciente. En ella no sabes prácticamente nada sobre un tema, como tocar la guitarra o fiscalidad, y no tienes ni idea de lo que te queda por delante o dónde te has metido. Esto es así porque, simplemente, ignoras prácticamente todo sobre el tema.

Después viene una etapa donde aprendes lo básico y, de pronto, sólo con eso ya sabes más que la mayoría de gente que nunca tuvo ni idea del tema.

Así que te sientes incluso un poco superior, ya has aprendido a hacer bucles en programación cuando la mayoría de los que te rodean no sabe, o has aprendido a cerrar unas cuentas anuales, algo que la mayoría de gente ignora.

Pero luego viene una etapa posterior, sibilina y peligrosa…

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