principios de marketing
principios de marketing

No es raro que amigos y conocidos me pregunten sobre emprender un negocio, dado que llevo por mi cuenta más de 15 años, en diversas iniciativas.

Y debido al movimiento de repunte que está experimentando el mercado inmobiliario, un amigo, emprendedor también en otros ámbitos muy diferentes a ese, quiere entrar en el sector con un proyecto interesante.

Así que hace poco hablamos sobre el tema y a continuación están las conclusiones de la conversación.

Me parecen apuntes válidos, no sólo para el mercado inmobiliario, sino para competir en cualquier otro en el que no se tenga demasiada experiencia.

Sobre todo, me parece interesante cuando vamos a entrar donde ya hay verdaderos expertos compitiendo con años a la espalda.

1. Antes de nada, busca asesoramiento profesional

No me importa que un emprendedor sea el mejor o incluso un halcón en lo que hace. Porque un halcón cazando en territorio nuevo se puede llevar una desagradable sorpresa.

Así que, lo primero en esos casos es conseguir un guía.

Por eso, la primera recomendación fue encontrar, antes de nada, un buen asesoramiento en operaciones inmobiliarias que le acompañe.

Cuando emprendes, un error en el asesoramiento o por desconocimiento, (da igual lo poco probable que sea) puede ser suficiente para que te destruya.

Está más que permitido fracasar cuando uno empieza un negocio, pero no de manera que no puedas fracasar de nuevo en el futuro porque ya no puedas volver a intentarlo.

Del mismo modo, está permitido fracasar, pero no porque no se hayan tomado las medidas básicas oportunas, como rodearse de un buen asesoramiento si no se conoce demasiado bien el terreno.

Este error es perfectamente evitable y por tanto no nos lo podemos permitir.

Un buen asesoramiento es la mejor inversión que se puede hacer, especialmente en el sector inmobiliario, donde las dimensiones de las operaciones nos pueden poner fácilmente en situaciones de riesgo importante.

2. Marca una diferencia

Siempre lo he dicho y siempre lo diré, no me importa si uno entra a competir en un producto o un servicio, en el sector informático o en el inmobiliario, la clave está siempre en marcar una diferencia.

Si no estás dispuesto a hacerlo, mejor no te molestes, porque si entras a competir y ser como los demás, y ofrecerlo de la misma manera, ¿quién va a querer elegirte?

La respuesta es nadie.

De hecho, es tan importante el tema de marcar una diferencia, que a menudo hablo de ello y de cómo diferenciarse correctamente a fin de conseguir clientes.

3. Diversifica la inversión

La primera regla de la inversión es no poner todos los huevos en la misma cesta, de manera que si la cesta cae, no se rompa todo lo que tenemos.

¿Y por qué traigo aquí esa regla?

Porque no importa a lo que se dedique un negocio o el sector en el que actúe (como el inmobiliario en este caso), una empresa es siempre una inversión.

Emprender es poner unos activos (incluyendo dinero, esfuerzo y tiempo) con la esperanza de que, en un futuro, generen suficiente valor como para recuperar lo que hemos puesto y obtener, además, un beneficio adicional.

Es por eso que hemos de mirar nuestra empresa como una inversión y mi recomendación fue, ante todo, no arriesgarlo todo a una sola cosa incierta.

No solo se trata de diversificar, el resto de principios básicos de la inversión también son aplicables a emprender un negocio, en el sector inmobiliario o en cualquier otro.

4. Ten un plan de salida

Esto conecta con el hecho de que, la prioridad cuando te adentras en algo desconocido (incluyendo un sector nuevo o algo que no has hecho nunca) es sobrevivir. Hacerlo para aprender lo suficiente y mejorar o, al menos, para salir de ahí y que puedas volver a intentarlo.

Por eso, en un par de servilletas diseñamos un plan de salida en caso de que las cosas no fueran del todo bien.

Cuando un piloto de aerolínea llega a un hotel (y se pasan la vida volando y a menudo en hoteles nuevos de ciudades desconocidas) lo primero que hacen es mirar el plano de emergencia y memorizar donde está la salida.

Porque eso es lo primero a saber siempre cuando nos metemos en un lugar desconocido, como es emprender.

Estos cuatro consejos son perfectamente aplicables a cualquier empresa en cualquier circunstancia, y es mejor no ignorarlos, porque el precio a pagar puede ser demasiado caro.